Valparaíso enfrenta una vulnerabilidad extrema ante desastres, especialmente incendios en la interfaz urbano-forestal. Esta condición responde a múltiples factores: la ocupación informal del territorio, la falta de inversión pública sostenida, una normativa poco estricta que no integra eficazmente el riesgo en la planificación territorial y el abandono de terrenos y actividades forestales. A ello se suma un bajo nivel de urbanización y una deficiente dotación de servicios y equipamientos.
Ante esta realidad, surge el Plan Maestro para la Conservación de las Quebradas de Valparaíso, una iniciativa clave para mitigar el riesgo y proteger las zonas habitadas. Su enfoque se centra en la creación de áreas de seguridad y resguardo, estableciendo franjas estratégicas entre sectores residenciales y quebradas. Además, impulsa la inversión pública en infraestructura vial, espacios públicos y áreas verdes, no solo como barreras naturales contra el fuego, sino también como oportunidades para revitalizar el territorio y mejorar la calidad de vida.
Este plan representa un paso crucial hacia una ciudad más resiliente, donde la gestión del riesgo se integra de manera efectiva en el desarrollo urbano.